Malvinas: Memoria, Soberanía y Democracia
“Las Malvinas son argentinas” es una frase inscripta en argentinas y argentinos: se aprende en la escuela, se lee en plazas, calles y murales, se repite con sentimiento y convicción. Cada 2 de abril recordamos la guerra con dolor por los caídos y sabiendo que una parte de nuestro territorio se encuentra bajo una ocupación ilegal. Sostener que las Malvinas son argentinas implica, además, un compromiso y una responsabilidad, porque remite a la noción de soberanía. ¿Qué implica la soberanía para un país? La soberanía tiene que ver con la defensa del territorio y sus riquezas naturales, económicas, culturales y sociales, pero también con la construcción de un proyecto de país por parte de su propio pueblo. La idea de soberanía es antagónica a la del colonialismo, y por ello Malvinas también permite pensar de manera recurrente qué lugar ocupa nuestro país en el mundo y releer la historia nacional. Desde hace casi dos siglos, Argentina reclama la recuperación de la soberanía en las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. En 1833, Gran Bretaña invadió y ocupó las islas, expulsando a sus autoridades y a parte de su población, quebrando de este modo la integridad territorial argentina. Se trató de una usurpación, ejercida por la fuerza y sin argumentos jurídicos por parte del país europeo que llevaba adelante un proceso de expansión territorial. Por su posición estratégica cerca de los dos océanos, el archipiélago fue objeto de disputa de distintas potencias imperiales de la época. Desde esa usurpación, nuestro país realizó reclamos ante el gobierno británico, solicitó arbitrajes internacionales y recurrió a los organismos multilaterales que se conformaron en el siglo XX. A pesar de lo que dictaminaron esos foros internacionales, al día de la fecha el Reino Unido no ha brindado una respuesta al reclamo de soberanía.
Argumentos geográficos, históricos y jurídicos
El reclamo argentino se sustenta en varios tipos de argumentos.
Argumentos geográficos: La proximidad de las islas Malvinas respecto del territorio continental argentino es evidente, en contraste con los más de 12.000 kilómetros que las separan de Gran Bretaña. Pingüinos, albatros, lobos y elefantes marinos, patos, caranchos, delfines, halcones, lechuzas, abadejos y muchísimas otras especies evidencian que el ecosistema del continente y de las islas es el mismo. Esa unidad ecológica y geográfica que conforman con la Patagonia es una de las tantas pruebas que validan a la Argentina en su reclamo de soberanía.
Argumentos históricos: Durante la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX hubo varios intentos de avasallar la soberanía de estas tierras. Antes de la Revolución de Mayo, el Reino Unido intentó invadir Buenos Aires en dos oportunidades, e incluso llevó a cabo una ocupación oculta y breve en una isla pequeña cerca de la isla Gran Malvina, que fue abandonada en 1774 luego de reconocer la soberanía de la Corona Española. En 1790, los británicos se comprometieron a través de un tratado con España a no establecer colonias en el territorio bajo soberanía española. Desde 1767 hasta 1811, la Corona española estableció su autoridad en las islas mediante 32 gobernaciones, ejercidas por 19 gobernadores, lo que da cuenta que estos territorios formaron parte del imperio español en América del Sur en todos esos años. Luego de la Revolución de Mayo de 1810 los territorios que pertenecían a España fueron heredados por el flamante gobierno patrio. Tras los procesos de independencia sudamericanos, la organización territorial se rigió por el principio jurídico uti possidetis iuris, que en latín significa “lo que se posee de acuerdo al derecho”. Este principio establecía que las nuevas naciones descolonizadas debían conservar el territorio previo, heredando las demarcaciones territoriales establecidas en la etapa colonial. Cuando en 1825 el Reino Unido reconoció a las Provincias Unidas como Estado, y se firmó un tratado de amistad, comercio y navegación, no presentó ningún reparo por las islas, ya en posesión del gobierno patrio. En 1829, Luis María Vernet fue nombrado comandante militar de las Malvinas en Puerto Soledad, cargo que ocupó desde el 10 de junio de 1829 hasta la usurpación británica en 1833.
Argumentos jurídicos: la Argentina jamás renunció a sus derechos, encaró reclamos diplomáticos permanentes y obtuvo el pronunciamiento favorable de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Observá la siguiente infografía:
- Seleccioná dos o tres acontecimientos que consideren más significativos para responder la pregunta ¿Por qué las Malvinas son argentinas?
¿Viste alguna vez el mapa de Argentina bicontinental?
¿Qué diferencias encuentran entre este mapa y otros mapas de la Argentina que tienen en la escuela o que han visto en libros? ¿Por qué se destaca el mar en diferentes colores? ¿Dónde se encuentran las islas Malvinas?
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